Somos Kapüy, una agencia de marketing para negocios que ya quemaron dinero sin saber a dónde fue. Construimos la estrategia, las ideas y el embudo que sostiene a las dos.
Las agencias se parten en dos y ninguna mitad sirve sola. Están las que piensan: te entregan una estrategia impecable en un PDF de treinta páginas que nadie reabre, y lo que sale a la calle no lo recuerda nadie. Y están las que crean: piezas lindas, ejecución rápida, cero criterio detrás, así que nadie sabe por qué se hizo eso ni qué se suponía que moviera.
Terminas eligiendo entre una idea que no funciona y un plan que no emociona. Nosotras preferimos que no tengas que elegir.
La estrategia decide la dirección. La creatividad hace que valga la pena recordarlo. Y debajo de las dos hay un embudo haciendo la parte sin glamour: atrapar a la gente que ya estaba interesada antes de que se caiga en silencio.
Porque casi siempre se cae donde nadie está mirando. La página que responde una pregunta que nadie hizo. El seguimiento que nunca salió. La oferta que a ti te cuadraba perfecto y a ellos nada. El formulario que pide ocho datos cuando necesitaba dos.
Construimos el camino completo en vez de decorarle una punta, y le ponemos suficiente medición encima como para que la próxima decisión se tome con algo más que una corazonada.
Decirlo en voz alta nos ahorra una llamada a todos:
Ninguna de esas es un defecto de carácter. Simplemente son un trabajo distinto al nuestro.
Y si andas cerca de esa cifra pero crees que vale la pena conversarlo, escríbenos igual. Preferimos decidirlo juntos que dejarte fuera por cien dólares.
Media hora para ver si esto tiene sentido para los dos. Tú nos cuentas qué quieres hacer crecer y qué ya intentaste. Nosotras hacemos las preguntas que suelen destapar lo que de verdad está pasando. Al final vas a saber si somos las indicadas, y si no lo somos, te lo decimos en la llamada en vez de perseguirte durante tres meses.